sábado, 24 de julio de 2010

Sobre la maldad y el hombre

"Dos cosas me admiran: La inteligencia de las bestias y la bestialidad de los hombres"
Tristán Bernard

A propósito de Van Der Sloot, en una charla cotidiana me encontré conversando acerca de personajes asesinos, con rasgos patológicos, fríos, calculadores y antisociales, solo para citar ejemplos, nerón o amon Goethe o los asesinatos de John Lennon y el atentado a Juan Pablo II, mas actualmente, al brutal Chikatilo, Ed Gein, el arropierto o la masacres de Charles Manson.
Los personajes que cometen un crimen siguen un eje común: un estímulo, que origina un desencadenante determinado, “matar”.
Aquí dos puntos: el estímulo, puede ser aparentemente leve para muchos, un efecto embarazoso -como ser blanco de burla-, o el verse en una situación de presión, que es lo que puede haber sucedido en el crimen del neerlandés.
Comúnmente no debería llevarnos al desencadenante. ¿Pero que hay de la profundidad de significancia de hechos así en estas personas? Y que sucede en los efectos de celos, venganza personal, el fanatismo, conflicto de poderes…
Entre la realidad de u
na persona y otra hay un abismo, hay para quienes el sonido de un ascensor puede causar vértigos. Hay quienes desarrollan un proceso post-psicótico hacia el agua después de un evento traumático. Y hay quienes relacionan el percibir sangre con el eje asesinato placer.
En tanto, es muy común encontrar en estas personas acontecimientos fuertes, hechos vividos que marcaron profundamente incluso antes de que pudiesen formar su propia personalidad, recordar que muchos desarrollan aversiones personales, como complejos de edipo o elektra (como el torturador de Texas), o complejos sociales como aquellos quienes cogen un arma y no acaban hasta que con todo acaban.
El segundo punto es la magnitud del crimen, el plan la manera de ejecutarla, este puede estar relacionado con la inteligencia, según estudios de la universidad de Barcelona en el que se sugiere que mientras “más funcionalidad cognitiva tiene una persona puede llegar a ser más perversa”.
El
modus operandi puede ser proporcionalmente directo a la maldad, y a la magnitud de dolo. En la escala de maldad del Dr. Michael Stone, se encuentran en las posiciones más altas a los asesinos motivados por el terrorismo o subyugación, que pueden cometer crimenes brutales, destacando como mas perversos a quienes el fin no es necesariamente matar, sino torturar.
El caso de Joran Van Der Sloot parece coincidir con la escala trece que lo encaja en : Asesinos con personalidad llena de rabia, que asesinan cuando se ven presionados.
El mismo estudio revelo, además que “la maldad individual es producto de la maldad estructural”, es decir, una base familiar débil producto presumiblemente de una etapa prematura estresante, sin figuras paternas en muchos casos.
Pero ¿En que momento se empieza actuando con maldad? ¿y cuando se puede trasgreder los limites de la maldad "normal"? Los seres humanos tenemos un grado de maldad determinado, cuando decimos mentiras, sustraemos algo, deliberadamente hacemos daño o deseamos el mal… todo aun aparentemente jamás al nivel de cometer un crimen, sin embargo al observar, asesinatos amorosos, ladrones que no encuentran limites en su accionar, esferas del poder que asesinan por conflicto de interés (acto repudiable por lo mismo que el hecho de hacer política se va volviendo una actividad delictiva) y la sola existencia de "sicarios", personajes que comercializan con el crimen tal vez para después llevar un pan a su familia, son claros ejemplos de, asesinos de orden no orgánico, tal vez no patológico, sin rasgos genéticos determinantes, mas que el mismo efecto de las circunstancias ¿no son personas “calculadoras “ y “enfermas” como llaman al holandes? ¿pero como pueden cometer tal daño?
Estos acontecimientos generan interrogantes acerca la real magnitud de la maldad y como la "realidad" del hombre puede moldearse hacia el asesinar.
Las leyes peruanas no condenan un crimen cuando sucedió en defensa propia, pues en realidad no es un acto perverso ni ofensivo, por lo que representa un acto de supervivencia y los militares naturalmente pueden asesinar en pie de guerra sin ser condenados. Al respecto:
La Alemania Nazi represento una tribulación colectiva de maldad, planeada por una cabeza pero llevada a cabo por miles de personas, ¿son personas perversas también, o eran órdenes superiores que se debían cumplir?
Podemos imaginar que según la psicología humana al verse en peligro uno puede defenderse y en el hecho asesinar podría llamarse algo fortuito, se puede imaginar que los soldados nazis no podían decir no debido a que eso comprometía su propia vida.
La mente humana puede asociar a tal acto como una acción de supervivencia, ¿Y se puede llegar a disfrutar de tales actos una vez habituados al hecho?
Es interesante ver como en el estudio de obediencia a la autoridad "Obedi
ence to Authority" del psicólogo social norteamericano Stanley Milgram, se reclutó civiles para un estudio epidemiológico, en el que se presentaban a personas que estaban en otro ambiente, conectados a suministradores de voltaje y
se buscaba reponder esta sencilla pregunta ¿Podría una persona normal llegar a torturar o asesinar a alguien sólo por obedecer órdenes o tendríamos que llegar a la conclusión de que se trata de un perturbado?
Los resultados mostraban que sorprendentemente un alto procentaje de personas que emitían descargas y “torturaban” al otro, solo por la simple sugerencia del investigador a continuar, las descargas y los gritos de dolor naturalmente eran falsos.
Aun así, la maldad es un fenómeno que parece no tener una explicación única, el factor genético podría ser inductivo para el desarrollo o progresión de este, pero el factor ambiental es determinante, la mente humana es plástica y se desarrolla en su medio, por lo mismo que resulta compleja.

Después de todo el hombre no es como la bestia, hay un universo de distancia.